Qué pasa cuando tiramos el aceite usado

Seguimos en nuestro empeño de ir repasando dudas y aspectos que normalmente nos asaltan sobre el uso correcto de nuestras instalaciones de alcantarillado. Si hace unas semanas nos preguntábamos si las toallitas de bebés podían tirarse al inodoro, hoy vamos a poner el foco en el aceite que se va por el desagüe.

En casi todos los hogares se generan cada día restos de aceite vegetal usado. De estos hogares, una gran multitud acaba vertiendo el aceite por el fregadero una vez usado sin ser conscientes del enorme perjuicio que supone esta acción tanto para las instalaciones como para el medio ambiente, ya que supone un grave problema de contaminación.

El viaje del aceite

Cuando se vierte aceite vegetal usado por nuestras tuberías de desagüe, estamos haciendo rodar un engranaje de despropósitos que comienza en nuestro propio hogar. Al ser menos denso que el agua, el aceite se desplaza por las tuberías por la parte superior, lo que favorece los malos olores, la acumulación de bacterias nocivas o el aumento de plagas muy desagradables.

Ya en mayores cantidades, el aceite que se vierte por las tuberías puede llegar a bloquear las tuberías e incluso, desencadenar fallos en las estaciones de bombeo y en las depuradoras. Pero sin duda, el mayor problema del aceite en las tuberías reside en la contaminación y el desperdicio energético que supone su eliminación.

Recicla el aceite usado

Un simple embudo puede evitar estos problemas

Cuando el aceite llega a las estaciones en las que se depura el agua, la cantidad de agua potable que se emplea en su eliminación es altísima. Esta agua ha de ser calentada, lo que supone un consumo energético añadido, y se le añade un detergente especial. Según las organizaciones vinculadas a estos procesos, en España el coste anual de estas acciones supone entre 40 y 50 euros por vivienda.

Lo peor de todo, es que todo este millonario despilfarro podría evitarse con un simple embudo y una botella donde verter el aceite que ya no queremos.

Alternativas y soluciones

Lo primero que tenemos que tener claro es que reciclar o deshacerse correctamente del aceite vegetal usado repercute directa e indirectamente en nuestra calidad de vida, así como en la salud de nuestras instalaciones. Un simple embudo y un tarro de cristal o botella de plástico nos han de bastar para aglutinarlo.

Una vez tengamos estos tarros o botellas llenos, lo mejor es que nos encaminemos a un punto limpio cercano, o nos informemos si el ayuntamiento de nuestra localidad tiene algún punto concreto orientado a esta actividad. En caso de no encontrar ninguna de estas instalaciones cerca, podemos dirigirnos a negocios de hostelería, ya que por ley deben contar con un bidón para la recogida de aceites usados.

Los puntos limpios de Sevilla

Uno de los puntos limpios de Lipasam, en Sevilla.

Aparte de ahorrar todo el costoso proceso que hemos detallado antes, reciclar el aceite tiene multitud de beneficios. Tradicionalmente ésta sustancias se utilizaban para la creación de jabones y geles, pero en la actualidad alberga usos más variados. Con un correcto tratamiento y filtrado, el aceite usado puede quedar incluso de nuevo apto para su uso culinario.

Pero sin duda, en los tiempos que corren el mayor beneficio que se obtiene del reciclaje de aceites usados es el combustible biodiesel. Concretando más este punto, por cada tres litros de aceite que solemos tirar por el fregadero se puede crear dos de este combustible que además produce un 98% menos de dióxido de azufre, un 40% menos de humo y un 10% menos de dióxido de carbono comparado con el diésel convencional. ¿Aún sigues pensando en tirar el aceite por el inodoro?


Como veis, estamos ante un problema de fácil solución y cuyo origen reside en las costumbres de cada uno de nosotros. Desde Castillo Desatascos os animamos a que cambiéis vuestros hábitos si aún no recicláis el aceite, vuestras tuberías de desagüe en el día de hoy y vuestros niños el día de mañana, os lo agradecerán.